La ley contempla cárcel a religiosos por predicar en horas impropias, sanción a congregaciones que tengan un volumen alto al momento de celebrar su culto, a los que anden por las calles y visitando los hogares incomodando a los peatones y violentando las integridad de la familia.
Se ha contemplado incluso como una violación a la libertad de culto el imponer la lectura de la Biblia.
Por lo que los cristianos piden que oren por la ley interpuesta por el Senado.
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